He visto el Leteo en la selva negra verde,

He visto el Leteo en la selva negra verde,

Del atardecer sus ramajes de espesuras,

Ondas atravesadas por las hondas corrientes moribundas,

Donde brillaba un crepúsculo dorado de eternidad,

De este lado el río era un remanso donde habitaban los seres,

Quisimos atravesar y el agua fue tempestad doliente,

Se despidieron de mí, me miraban con voz de acuáticas marmotas,

Un pesar que no fue ni será era en sombras quietas,

Luego permanecí aquí, se fueron alejando,

La eternidad era agua, fuego de oscuras sombras.

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