Vi mi alma,
Y era un ángel de amor
Entre los ángeles amorosos
Era mi alma copo de pura nieve,
Cristalina nieve florida
Era mi alma;
Vi mi espíritu,
Y mi espíritu volaba muy alto,
Pájaro blanquísimo alado,
Entre las cumbres del cosmos,
Entre las fugaces estrellas
De la Andrómeda de plumas
Nacaradas, marmóreas y
Jazminadas,
Vi mi espíritu blanco descender
A las cumbres eternas,
A los arcos de la bóveda celeste,
Del cielo, siempre igual a sí
Y siempre diferente y diverso,
Al cielo abovedado con arcos
De cristal puro,
Vi descenderme, me vi,
Espíritu de un día, libélula
Verde negra, luminosa, traslúcida, vibrante
Descendiendo por las glorias
De las catacumbas de rosas, lirios,
Amapolas eran éteres
Fluidos, fluyentes ríos
Rojos de vida,
Inmensa bóveda de mi teluria,
Hice plegaria, ante ti, ante
Los ojos divinos de mi devoción
Hice plegaria, copa dorada
En mano, chorros del licor
Amoroso, besos de mis labios,
Volaba, volando yo iba espíritu en pájaro inmenso,
Blanco, como pura luz,
Y el tiempo era ahora, presente
Que añoraba a lo pasado,
Que deseaba lo porvenir,
Y siempre moviendo mis alas,
Como colibrí exaltado, como
Extático colibrí místico
Y glorioso iba yo quieto volando,
Sobre nubes cambiantes,
Las naranjas, violas, rosas
Variables del celeste cielo
Purisimo, puro estrado de sus pies,
Y mi cuerpo era cobre armado de fuego y luz,
De cobre ardiente era mi cuerpo,
Caobas, ocres de vida y sueños,
De fuegos luminosos,
De numinosas luces de polvo
De estrellas del tiempo,
Así era el cuerpo mío,
Que flotaba, sobre ríos amables,
Sobre corrientes amables
De ríos de frescura florida,
Con peces a mi lado,
Hermanos y amigos
De mi esperanza, de mi mundo
Hermanos y amigos,
Y yo bendecía a la Gloria,
A mi Señor bendecía, a mi Dios
Alababa, eternamente
Y con inmensa simplicidad
Pura y simple inmensidad
De alabanzas y bendición
Llovía sobre mi Dios,
Al cual yo amaba,
Con pétalos lluviosos, con mi vida,
Con mi espíritu,
Con mi alma,
Yo amaba a mi Dios,
Y bendecía y
Alababa
A mi Dios,
A la Gloria
De mi Padre
A mi infinito
Padre
De Esplendor

Me embriaga el dulce sueño azulón
Cuando el punto de rocío alcanza
Su cénit y un manto de perlas cubre
La infinita pradera y clarea el alba
El globo que despierta.
Es ahí cuando entonces su frío de fuego
Interior el alma aquieta
Y su invierno de dos horas sueña,
Hiberna, silencian las alas libeluleas,
Prestan su paz estos giros
Que no cesan

Mi aliento es la expansión del universo
De la madera, a veces quiero ser
Sándalo o cedro denso, incienso humoso,
Y vapor de fuego, mi fuerza es tierna
A veces y mi movimiento, dulce y suave,
Redondo o pausado, quiebro el trasverso
Allí donde mi invierno espera alejarse
Hasta rocíos en puntas de sueños,
Lamo la sal multiversa y me columpio
Graciosa en la vasta ánfora del pecho,
No moro a través del Leteo, más bien añoro
Los círculos concéntricos de mundos diversos,
Soy libélula en el tiempo, recorro salientes
De la ribera de los surcos de los vientos,
Mis transparencias son dunas de espumas
Que el oleaje de la marea dispersa,
Recurro a evanescencias húmedas, apremio
El discurrir vital y canto a coro con ángeles
Sublimes versos, boj es mi voz, cáñamo
Mi descanso, ascua de pino resinoso
Mi alma traviesa, el ébano de mi silencio
Y el oro de mis sandalias, son robles de hojas
En mi costado izquierdo, planto éter, confin
De mi entretela, lugar místico y secreto,
Aureola sigilente, hermosura de la aurora,
Que presento

Soy el espíritu del bosque en la montaña,
Los riachuelos brillan de plata,
Las rocas arden bajo las nevadas,
Hay un búho nocturno y solitario
Y manojo de alados cuervos negruzcos
Que revolotea batiendo sueños de otro mundo,
Mi árbol alpino de crestas espinas late
Con los gélidos vientos del Este inmenso,
Lejano viene el ser, vive de pegarse al éter,
Vive y viaja, como un fuego encendido,
Hay cuevas redondas cóncavas hondas,
Y prados en claros entre alturas espesas,
Abro pozos de pescador, que profundizo
Con el hueco de mis manos abiertas,
La nieve es montaña viva petrificada
En el invierno, el que consume de canoso
Respirar las ascuas de mis siemprevivas,
Y mis violetas o mis lirios y jacintos mecen
En auroras el pálpito incorrupto
De lo puro

Soy el viento entre las rocas,
Sobre los granos de arena silbo,
Soy la brisa de las frondas arenosas,
Dátiles siembro en el pedregal de mi plegaria,
Sándalo quemado es mi aliento de brasas,
Los cascos de mi camello son cunas de mi viento,
Viajo solo a través de los tiempos,
Riscos austeros, lunas crecientes, fulgor
De luz son reflejos de mi velocidad,
Crezco y muero, viajo a través del pensamiento,
Entre melenas de león, sobre afilados
Puños de erizos, en las puntas del colmillo
De la cobra vertical peino el iris, cubierto
De mi eco, de mi gravedad, de mi bramido
Encubierto

Mota del polvo de pétalo rojo,
Revoloteo sobre pigmentos de nube roja, púrpura y roja,
Creo infinitos con mi vuelo, revoltijo
En mi sueño de mi pensamiento,
Florezco y amo el puro cielo
De mi andar sereno, sosiego celeste
Es mi afán, descoloro el iris, descorro
Cerrojos y apremio nudos que disuelven
Devaneos, floto y planeo, creo
Montes de arena del desierto, y mi viento
Sopla fuerte, leve, ligero, rompo el filo
De esa espada en el firmamento, alas
Son mis párpados, acurrucamientos
Dichosos, creo silbidos y timbres del tiempo,
Soy mota de la eternidad, creo jilgueros,
Águilas, sierpes ancestrales, fuegos,
Mi morada me viene y yo duermo

Nube pausada soy del viento,
Quiero milagros sobre mí,
Soy nube en el cielo de la montaña,
El iris del cielo monta un arco plácido,
Pisadas sobre nubes son mis alas,
Como blanco polvo de nevada, como
Mi silencio alrededor de la montaña,
Alabastro verde de la peña del ojo
Que sube y baja del cielo su silencio,
Quiero amar el puro éter nuboso,
Es un prado para el lirio de ondas,
Ondea circular planeando en su vuelo,
Brisa de fuegos, pisto perlado, vocal
Azucenoso triguero del diente tigrero,
Quiero, subo por pedregal del vértice
Y muero de sublime silencio, quejo
Quedo, adormilado y vuelo, suspenso,
Volátil como diente del león blanco
Y ligero, bolas de fuego de plumas de alfiler
De cielos, subo, planeo, arqueado y quedo,
Qué belleza! Flamígera luz del universo

Soy la nube que miro
Esta tarde de candela
Quieta se mira y flota
Bandolea hermosa es
Una flor que no cultivé
Y brilla entre las rosas
De mi sueño de mi querer
Mi nube es la forma
Ideal perfecta de mi ser
Es poliédro mántrico
Mandala melodioso
Meloso fruto índigo
Idílica fuente fractálica
De reflejos y cristal
De belleza sin par
Y mi melena a mi viento
Es mi sueño que duermo

Mi ángel de vida me dicta
Lo que hablo y yo lo digo,
Mi águila buena vuela alto
Es la espada que me cobija,
Circunvalo este globo
A grandes círculos concéntricos,
Ojo del planeta, monte y olvido
Voz que aminora o sueño crecido,
Mi aliento es montaña, mi aliento
Es incienso escondido, faro de la imagen
Es mi mano, caro cielo perdido,
Piedra de alma viva es cuerpo
Y fuente del huerto del respiro,
No lloro, no añoro, transcurro, quieto,
Imperturbable, sereno sobrevuelo
El ascua del fuego, el agua de espuma,
Soy pez en un azur que medito

Respiro del aliento del cosmos,
Un jilguero revolotea sobre la nube,
Aurora o crepúsculo, naranja violeta,
Incienso de humo vaporoso, sándalo
Sagrado, blanco y negro, virutas,
Timbres y campanillas de ángeles
Bellos, translúcidos, pausa del tiempo,
Quietud, sosiego, serenidad, instante eterno,
Me despliego, renazco, ave de fuego,
Me desperezo de mi nido de plumas, travieso,
Ojo del universo, sobre la montaña boscosa,
Brisa leve, pura, santa, cristalino ser
Encubierto, del mineral a la carne, la piel,
Mi pensamiento reverso, alto, dispuesto,
Soledad no es, vivir pleno, a Dios pertenezco,
Mis hermanos, amigos, pececillos dorados
En corriente de río fresco, agua viva, fuego,
Agua y fuego, éter o fuego, montes
Y helechos a orillas de mi báculo alterno,
Cúspide del globo, silencio eterno,
Reino de inmortales, requiebro, jardín secreto,
Alimento y morada, amor y lecho,
Colmo de mi saciamiento, no deseo, soy
Completo, todo, nada, vuelo, sueño

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